La adaptación en la Escuela Infantil: un camino compartido
El inicio de un nuevo curso supone siempre un momento especial, cargado de ilusión, pero también de incertidumbre. Los primeros días en la Escuela Infantil pueden despertar nervios tanto en los pequeños como en sus familias. Para afrontar esta etapa con serenidad y seguridad, nuestra Responsable de la Escuela Infantil Dña. Ana Vivancos nos propone una serie de pautas prácticas que servirán de apoyo a las familias en el acompañamiento de sus hijos durante este proceso de adaptación.
Recomendaciones prácticas para la vuelta al Colegio en la Escuela Infantil
Recuperar horarios gradualmente
Durante el verano, es normal que las rutinas se relajen. Por eso, unos días antes del inicio del curso, conviene ajustar progresivamente las horas de sueño y de comida. Adelantar la hora de acostarse y organizar las comidas según el horario escolar, permite que los alumnos lleguen al centro descansados y enérgicos, lo que favorece una adaptación más fluida desde el primer momento.
Implicar a los niños en la elección del material
Hacer que los más pequeños participen en escoger su mochila, estuche o botella de agua les da protagonismo y les hace sentir parte del proceso. Pegar etiquetas con su nombre, elegir los colores juntos o decorarlo con pegatinas convierte esta tarea en una actividad divertida que despierta ilusión.
Mostrar entusiasmo al hablar del Centro
Los niños absorben nuestro estado de ánimo. Hablar con alegría del Colegio, de los compañeros y de los Docentes, ayuda a transmitir seguridad. Mirar juntos fotos del curso anterior o hacer juntos el recorrido diario hasta el Colegio permite familiarizarse con el entorno, lo cual reduce la incertidumbre y convierte el regreso en una experiencia más tranquila.
Tener la ropa preparada
Evitar prisas los primeros días marca la diferencia. Escoger y preparar uniformes o prendas el día anterior ayuda a empezar la jornada con calma. Además, ofrecer al niño la posibilidad de elegir su atuendo (si es posible) fomenta su autonomía y contribuye a crear una rutina agradable y participativa.
Planificar una actividad especial el primer día
Convertir el primer día de clase en un pequeño evento puede marcar la diferencia. Una merienda en familia, una visita al parque o leer juntos un cuento al llegar a casa son gestos que ayudan a que la experiencia se asocie al afecto y al disfrute, reforzando el recuerdo positivo de ese momento.
Acompañar y validar sus emociones
Los nervios pueden manifestarse de muchas maneras: llanto, timidez, cambios de humor… Lo más importante es escuchar y atender aquello que sienten, con frases como: “Veo que estás un poco nervioso, y es totalmente normal; en el Colegio estarás acompañado y aprenderás cosas nuevas.” Validar sus emociones y responder con tranquilidad ayuda a que se sientan comprendidos y seguros.
En definitiva, la actitud de las familias constituye un factor determinante en este proceso de adaptación. Transmitir serenidad, confianza y entusiasmo hacia el Centro y hacia la experiencia escolar contribuye de manera decisiva a que los más pequeños afronten esta nueva etapa con seguridad e ilusión.
¡Feliz inicio de curso!




