Recomendaciones del Servicio de Orientación a familias para ayudar a superar los miedos infantiles

//Recomendaciones del Servicio de Orientación a familias para ayudar a superar los miedos infantiles

Recomendaciones del Servicio de Orientación a familias para ayudar a superar los miedos infantiles

Doña Rocío Barrachina, orientadora del EPS a K (2 a 5 años) Servicio de Orientación del Colegio ha elaborado una interesante serie de recomendaciones, que puede descargar aquí, para combatir los posibles miedos infantiles de los hijos. Si bien la autora asegura que estos problemas no precisan un tratamiento específico, la ayuda en la gestión de los mismos por parte de los padres «constituye un factor de protección fundamental para evitar que estos temores se enquisten o se conviertan en situaciones problemáticas». Por ello, nos ofrece una serie de consejos sobre qué y qué no hacer.

Qué NO hacer:

*Ridiculizarlo o burlarse. Decirle que no tiene sentido lo que siente.

*Presionarle para que se enfrente al miedo (ejemplo: “ya eres mayor, esto para ti no es nada”).

*Regañarle. No es conveniente obligarles a que cambien de actitud (ejemplo: «¡No llores más!»).

*Alimentar el miedo, asustar o atemorizar. (ejemplo: “si no te portas bien, vendrá el coco”).

*Ver dibujos, películas, cuentos o actividades que contengan escenas de violencia o miedo.

*Darle demasiada importancia, evitando situaciones para que no se enfrente al miedo.

*Transmitir nuestros temores personales. Somos modelos para ellos y el miedo también se aprende.

Qué SÍ hacer:

* Calmar al niño. El vínculo que une al niño con sus padres hace que su sola presencia y apoyo incondicional ayuden a que el niño se tranquile. Siempre que el adulto proporcione una base que genere seguridad, que transmita un apoyo incondicional y que valide las emociones que el niño está sintiendo.

* Mostrar afecto y protección tanto verbalmente como con acciones no verbales. Por ejemplo, agacharse, ponerse a su altura mostrar afecto y protección. Es una forma de aprovechar y construir un vínculo seguro con el niño.

* Procurar que el niño exprese su emoción y validarla. Hay que transmitirle que es lógico que sienta miedo y que se puede enfrentar a lo que teme, transmitirle que puede sentir miedo y enfrentarlo.

* Nombrar la emoción y explicarle que lo que siente es desagradable, pero que le prepara para enfrentarse a lo que teme. Es decir, darle sentido a su miedo: explicarle en qué consiste y para qué sirve.

* Desarrollar una narrativa respecto a aquello temido que esté a su alcance según su nivel cognitivo.

* Normalizarlo: aunque como adultos sepamos que lo que le ocurre al niño es fruto de su edad y tiene carácter temporal, él no lo sabe, y su miedo y el sufrimiento que tiene es real.

* Fomentar conductas de autonomía de forma gradual (por ejemplo, para procurar que duerma solo).

* Cuando el niño se exponga al temor, reforzar siempre sus intentos, aunque no logre mantenerse en la situación (por ejemplo, estar a oscuras).

* Creer que son capaces de superar su miedo y transmitírselo, a través de la empatía (“es difícil, pero sé que lo vas a conseguir”).

* Acompañarle a explorar aquello que le infunde temor.

* Autorrevelación: que los padres desvelen a sus hijos los miedos que tuvieron en su infancia constituye una herramienta muy potente, ya que el niño siente que se empatiza con él y se le comprende, al tiempo que se le envía el mensaje de que lo que le ocurre se puede superar.

2020-06-02T13:37:59+02:002 Junio 2020|

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