Quiero que mi hijo sea responsable y autónomo

29-04-2014
 
Quiero que mi hijo sea responsable y autónomo
A medida que nuestros hijos se van haciendo mayores queremos que vayan aprendiendo a tomar decisiones por sí mismos sin depender de los demás y que vayan asumiendo obligaciones. Deseamos que sean autónomos y responsables (¡cómo nos exaspera tener que recordarles que tiene un trabajo sin hacer cuya fecha de entrega se aproxima!, pero al mismo tiempo el miedo a darles demasiada libertad nos embarga. ¿Y si al dejarlos a su aire se estrellan? 
Es normal que muchos de nosotros sintamos esa mezcla de sentimientos, pero no hay que olvidar que la autonomía no es más que la capacidad que tiene alguien de gestionar su propia vida, de manera que si no tiene libertad para decidir entre una cosa u otra, ¿cómo se le puede exigir a esa persona que sea responsable y autónoma? 
Está claro que los niños necesitan la supervisión continua de los padres, pero si queremos que desde pequeños aprendan a ser autónomos y responsables, debemos arriesgarnos a darle libertad. Sólo así logrará que su hijo vaya adquiriendo conciencia de la responsabilidad. 
Eso sí, debemos ser muy conscientes de que la independencia en el trabajo no se adquiere en un solo día. Y de hecho no es una tarea fácil, pero con constancia, paciencia y trabajando en la misma dirección desde el colegio y las familias, es posible conseguirlo. A continuación ofrecemos algunos consejos.

1. “Tú te encargas de...”. Es importante que desde que son pequeños se les asigne pequeñas tareas y deberes acordes con su edad. Algo tan simple como encargarles recoger la mesa todos los días, les ayudará a establecer una rutina de trabajo. Además, el hecho de hacerles sentir parte del “equipo de trabajo en casa” les hará sentirse mayores, pensando que con ellos también se está contando y son importantes. 
2.“Tú eres capaz de hacerlo”. Demuéstrele que le está encargando esa tarea porque confía en él y en sus posibilidades y está convencido de que él es capaz de hacerlo. Eso reforzará la confianza en sí mismo. 
3. “Tienes que cumplir con tus obligaciones”. Explíquele que si no hace las tareas que le ha encomendado, tendrá consecuencias. Si él sabe que cuando desobedezca una de sus obligaciones, usted lo va a sancionar quitándole alguno de sus “privilegios”, como por ejemplo puede ser jugar a la Play el fin de semana, se lo pensará dos veces antes de no hacerlo. 
4.“Donde dije digo, digo Diego”. Sea coherente con lo que dice. En este punto se suele fallar. De nada sirve que un día le asigne determinadas obligaciones a sus hijos, si luego al día siguiente, se olvida lo que ha dicho y lo hace usted. Claro, piensa por un día, que más da. Pero lo que no sabe es que con ese “día”, está haciendo que el niño piense que si no cumple con sus obligaciones, no pasa nada, pues ya está papá o mamá para hacerlo por él. 
5.“De esa forma no, así”. Muchos padres confunden ayudar con hacer. Una cosa es que le explique a su hijo cómo tiene que hacer algo, incluso que le facilite el trabajo, y otra muy distinta es que termine haciéndolo por él. ¡Evite caer en ese error! 
6.“De los errores se aprende”. Nadie nace sabiendo y es normal que los niños, como nos sucede a los mayores, se equivoquen al tomar alguna decisión o al hacer algo. No pasa nada. Déjelo. Y es que ya lo dice el refrán, aprender de los propios errores es una de las mejores formas de aprendizaje. 
7. “Bien hecho”. Al igual que hay que hacerles ver que no cumplir con sus obligaciones tendrá consecuencias, cuando hacen las cosas bien también hay que valorárselo. Eso les motivará a seguir por ese camino y reforzará su autoestima. Incluso, si lo cree conveniente, puede darle una pequeña recompensa sin pensar que está “sobornándolo”. No todas las recompensas son materiales, hay mil y una maneras “premiarlos” sin regalarles nada. Por ejemplo, reconociéndole sus méritos frente a los demás, dejándoles un rato más de juego, etc. 
8.“Claro, puedes ayudarme”. Déle la oportunidad de hacer algo si se lo ha pedido. Los niños son así, basta con que se les asigne una tarea, para que ya no tengan ganas de hacerlo. En cambio, cuando no necesitamos de su ayuda, ahí están ellos erre que erre con que quieren ayudarnos. Si pueden echarnos una mano, conviene que los dejemos. Eso demuestra que están teniendo iniciativas para hacer cosas y al permitirles que nos ayuden, sienten que los estamos valorando. 
9.“Decídelo tú”. En determinados asuntos como puede ser elegir entre apuntarse a un curso de guitarra o a uno de informática podemos aconsejarlos, ayudarlos a tomar una decisión, mostrándoles los pros y los contras, pero finalmente debemos dejar que sean ellos los que terminen eligiendo. 
10.Ayúdenlos a planificar y organizarse. Muchos de los problemas de falta de autonomía de los niños, por ejemplo, en la realización de tareas, devienen de las dificultades para planificarse esas tareas y decidir cuándo y cómo realizarlas. Puestos a dedicarles tiempo a nuestros hijos, el tiempo mejor invertido puede ser ese: sentarnos con ellos para que nos cuenten cómo piensan abordar sus trabajos, en qué plazos y de qué forma, con qué fuentes… Incluso decidiendo por ellos al principio esa organización, hasta que ellos sean capaces de decidirla. Mejor invertir tiempo ahí que no en la ayuda concreta a las tareas. 

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