15 consejos para cultivar la mentalidad emprendedora en los hijos

 
15 consejos para cultivar la mentalidad emprendedora en los hijos
La LOMCE llegará el curso que viene a Secundaria y Bachillerato y una de las competencias nuevas que promueve es “el sentido de iniciativa y espíritu emprendedor”. Nuestro Colegio, con una gran tradición de empresarios formados en sus aulas, y de acuerdo con la metodología del Bachillerato Internacional, viene trabajando de forma sistemática en sus aulas esta competencia subrayada ahora por la LOMCE, potenciando la creatividad de los alumnos, su capacidad de indagación y de trabajo en equipo, la aplicación del conocimiento en problemas de la vida real y el desarrollo de proyectos personales. Asimismo, en los últimos años, ha incorporado a su oferta de actividades extralectivas programas específicos relacionados con la mentalidad emprendedora, la creatividad y las competencias tecnológicas. Incorporando conclusiones y resultados de estas de experiencias, y de las reuniones mantenidas con antiguos alumnos y padres emprendedores, el Servicio de Orientación del Colegio ha elaborado una serie de recomendaciones para familias interesadas en trabajar la mentalidad emprendedora de sus hijos desde que son pequeños, también en casa.

1. Lo haces tú (aunque lo hagas mal)

El deja, que ya lo hago yo, el tú no te preocupes, que yo te lo soluciono, debe desaparecer de nuestro lenguaje y sobre todo de nuestra mentalidad con los niños. Que lo hagan mal, que se equivoquen haciéndolo, que tengan preocupaciones y frustraciones, forma parte del proceso de aprendizaje. La sobreprotección merma la autonomía y la capacidad de iniciativa, básicas para la mentalidad emprendedora.

2. Decídelo tú

No tomemos las decisiones por ellos, no les digamos qué es lo que tienen que hacer, no les indiquemos las respuestas a las preguntas de la vida. En vez de eso, proporcionémosles argumentos para que ellos decidan, abrámosle el abanico de posibilidades y eduquémosles en la cultura de que son ellos los que tienen la responsabilidad sobre sus vidas y sus decisiones, y no las deben delegar sobre otros, ni siquiera sobre sus padres.

3. Eres dueño de tus decisiones… y de sus consecuencias

Esa libertad de decisión tiene su contrapartida, que es la responsabilidad. Tú decides, y tú eres responsable de tus aciertos y de tus errores. Pagar por los errores, en sentido metafórico, es también fundamental. Nos cuesta aceptarlo como padres, pero permitirles que se equivoquen y ayudarlos a que corrijan sus errores es mucho mejor que ayudarlos a que nunca se equivoquen.

4. No siempre puede saberse de antemano cuál es la respuesta correcta

En la empresa, como en la vida, no hay un manual de instrucciones, no se sabe cuál es la respuesta correcta… hasta que se responde. Y a veces ni después de responder. El riesgo es consustancial a la toma de decisiones, y a veces inevitable. ¿Y si me equivoco? Si te equivocas no pasa nada, porque todos nos equivocamos.

5. Nadie sabe cómo hacerlo al principio

Cómo nos fastidian esos trabajos en los que vemos a nuestros hijos desorientados, sin saber cómo meterles mano. Preferimos los deberes que vienen con un manual de instrucciones debajo del brazo, esos en los que se sientan en la mesa y saben perfectamente lo que tienen que hacer. Sin embargo, los trabajos de la vida real se parecen muy poco a eso. Y en un proyecto empresarial, mucho menos. Es normal estar desorientado al principio, es normal no saber cómo abordar objetivos y proyectos complejos. Enfrentar a los niños a estas situaciones es esencial no ya para que  sean emprendedores sino para su carrera profesional. Porque ya no se trabaja por tareas sino por objetivos.

6. Caerse, levantarse, caerse, levantarse, así es la vida

¿Queremos educar a nuestros hijos en la cultura y en la convicción de que lo principal es evitar las caídas o en la cultura de que las caídas son inevitables, y que lo normal es caerse y levantarse? La mentalidad empresarial está asociada a la segunda.

7. Aceptar el riesgo, pero también reducirlo al máximo posible

El riesgo es un concepto inherente a la actitud emprendedora, pero el buen empresario minimiza los riesgos todo lo que puede. Cierto sentido de la aventura debe presidir la vida de nuestros hijos, pero enseñarlos a pensar en lo que pueden necesitar para la aventura es tan necesario como animarles a ella.

8. El fracaso es no intentarlo

Y poco más que decir al respecto. El fracaso es no hacer las cosas… por miedo a fracasar.

9. Tú sí que vales

Fomentarles la autoestima es fundamental. No se conoce ningún caso de empresario que no creyera en sí mismo. Que no se viera capaz. Que se derrumbara a las primeras de cambio. ¿Qué tipo de comunicación tenemos con nuestros hijos: una comunicación estimulante y pensada para resaltar sus cualidades, o una que sólo subraya sus defectos? ¿Cuál fue la última vez que le dijimos lo brillantes que eran por algo que hicieron?

10. Que crean… y que creen

Que crean en sí mismo y que creen. Fomentarles el gusto por inventar o por reinventar, copiando pero con un enfoque nuevo. Dibujar, escribir relatos, pensar, tener ideas… cuanto más estimulen su imaginación y creatividad, mucho mejor.

11. Que practiquen idiomas

En nuestro Colegio los niños salen hablando inglés perfectamente, muchos con el certificado de Advance (algunos incluso con el Proficiency, equivalente a nivel nativo) bajo el brazo. Todos reciben además formación en un tercer idioma (francés, alemán o árabe) suficiente para desenvolverse en ese idioma. Sin embargo, practicar idiomas fuera del entorno escolar siempre es positivo, y si los niños tienen la posibilidad de hacerlo, es conveniente animarlo a que mantengan el contacto con niños que hablan otros idiomas.

12. Salir de casa

Para los niños es positivo acostumbrarse gradualmente a salir de casa y pasar algunas noches fuera. En el Colegio promovemos algunas actividades en esa dirección, desde que son muy pequeños. Habituarlos a ello es una forma de potenciar su autonomía, madurez e independencia.

13. Y viajar

Viajar siempre nos hace más sabios, aumenta nuestra perspectiva de las cosas y  nos proporciona  otros puntos de vista. En algunas culturas no muy lejanas es habitual que antes de la Universidad los jóvenes interrumpan durante un año sus estudios para viajar y conocer esas culturas y se financien además ese año “sabático” trabajando. Crecer viajando es sin duda una forma de crecer en autonomía, amplitud de miras, e indirectamente en mentalidad emprendedora.

14. Un nuevo concepto de calidad de vida...

¿Cuál  es el concepto de calidad de vida en el que estamos educando a nuestros hijos: en tener muchas horas libres o en ser dueño de su tiempo y de su vida?

15. …Y de la seguridad y la estabilidad en el trabajo

Si en nuestro pensamiento anida la convicción de que el mejor es trabajo es uno para toda la vida, será difícil que nuestros hijos crezcan con un convencimiento diferente.

Próxima cita

  • 06/12/2016 Día de la Constitución Española

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